Yo sí creo en ti
-->
Año 1983
Apenas habían pasado unos años desde que vine a este mundo cuando empecé a sentir que era la que menos podría aportar a una familia con mucho talento innato. Nada posible que demostrar. Pequeña. Rebelde. Traviesa. Viva, muy viva. Esos instintos fueron poco a poco eclipsándose por momentos de fragilidad y cobardía. Corrían otros tiempos, una coyuntura familiar demasiado tradicional. Una España machista y conservadora. Un ambiente donde demostrar sensibilidad era signo de debilidad. Y por supuesto, estaba prohibido llorar sin causa aparente. No saber como utilizar tus emociones era un arma de doble filo muy letal. El tiempo pasó y, contra todo pronostico, luché por un mundo distinto. Reivindiqué hasta lo que no hacia falta tocar, pero que siempre se podría mejorar.
Y crecí.
Crecí con un sueño y una ilusión: DESAFIAR. Desafiar a mis ancestros, desafiar a la sociedad, desafiar al mundo. Mi desafío era traer tres vidas al mundo y que ninguna de ellas pasaran por lo que yo pasé. Buscar la antítesis a la vida que haba tenido. Un cambio radical. La mayor que fuera hembra para dar amor a los pequeños, para que cohesionara a la siguiente generación. Y Carmen llegó. Quería un varón como segunda opción, porque son mi debilidad y llenaría de picardía una casa con mas ganas de marcha todavía. Y entonces Lucas llegó. Aquí Dios se paso de intenso, hasta el punto de dudar de la posibilidad de un tercero. Y por último, casi sin esperar llegó una tercera opción. Te quería a ti. Otra niña, mayoría femenina, siendo un trending topic tan de moda en estos tiempos que corren. Tu serias el resultado que daría una oportunidad a la tercera pata de una regla que no fuera confirmada: Los terceros y definitivos no somos los últimos monos del planeta. Somos la sal de la familia. Y es donde entras tu. No solo la postrera sino que además, fémina y por seguro que peleona.
Año 2019
Eres una realidad en mi interior. Tan real que aunque no me sacas de una indisposición continua, eres la mejor sensación. Ya siento tu poder, tu locuaz instinto y mando rebelde. Tan extrema como yo. Todo suena a una perfecta melodía que me llega al corazón. Salvaje, tierna, amante. Esa mano suave que cuidará a todo aquel que a ti se acerque. A su vez, ya te imagino cual fiera indomable a quien nadie podrá poner freno alguno. Sé que sufriré de tus ideas locas, que no solo cambiaran mi mundo sino también el mundo, buscando un lugar mejor para vivir. Aunque te digamos no escucharas, pues no habrá mas teoría que tu lema por bandera. Lucharé para que predomine en mí el orgullo y respeto de aceptar cada una de tus decisiones, por muy malas (o buenas) que sean.
Porque yo sí creo en ti.
Nunca dudaré de ti, ni de tu capacidad. Crecerás entendiendo que en casa mami no cocina y papi es el que plancha. O que mami se tira horas limpiando y recogiendo cuando papi pierde una hora y media diaria en el baño. Que los cuentos son contados por papi mientras mami está subida en un avión semana si, semana no. O que el rosa y los “pintabios” no solo es cosa de Carmen, sino también de Lucas. Nada de todo eso será raro para ti, ni serás juzgada por ello. Ese comportamiento innato crecerá dentro de ti como lo mas normal del mundo. Porque hija mía, eres y siempre serás una nueva generación que no estará condicionada por los estereotipos del pasado.
Año 2039
Te sientes considerada. Te sientes grande. Todos te escuchamos, te hacemos participes de tus propuestas y opiniones. Es importante lo que tienes que decir. Eres valiosa. Aunque siempre habrá alguien con más capacidad, más experiencia y con ganas de menospreciarte a costa de enaltecerse, tu sabes controlar tus emociones con asertividad y confianza en ti misma. No sabes el significado de victimizarte. Eres valiente, porque cuando tienes que llorar lo haces a cara descubierta y no te sientes menos por ello.
Recuerda que perteneces a la generación Alpha, hija de millennials, naciste siendo una nativa digital de alta pureza. Con eso queda todo dicho. Una mezcla explosiva de un mundo tecnológico junto con la idiosincrasia de ser la última en llegar a un hogar que se te considera. Una buena mezcla. Un producto inaudito que desafía a un mundo con el triunfo asegurado. Sigues tu instinto, tu corazón. No piensas que no puedes conseguirlo, porque no lo hayas conseguido todavía. Luchas, porque no has llegado tan lejos para quedarte a mitad del camino. Peleas, porque nadie creerá más en ti que tú misma. Pero sobre todo, eres imparable, porque confías en ti y en tus capacidades para llegar a la meta. Eres un caso de éxito. Transmite tu legado.
Porque la mamá es de las que piensa que en la vida todo cambia. Quitemos toda barrera del pasado para no condicionar el futuro, porque aunque cueste luchar contra la marea, conseguiré un mundo mejor para ti y tus hermanos. Para que podáis dar de vosotros todo lo que podáis llegar a ser. Cuidaré cada anhelo que tengáis, cada lágrima que dejéis correr. Escucharé cada suspiro de vuestra alma, aprenderé a haceros sentir bien. Sabré qué os pasa con una simple mirada. Me dejaré cada día sorprender, por una sonrisa o un simple contrapiés. No importa por lo que vayamos a pasar, intentaré cada momento vivirlo con calma y paciencia por veros crecer y florecer.
Cada cosa que he pedido me ha sido concedida abundantemente. Prueben y vean que el Señor es bueno, dichosos los que en El confían (Salmos 34:8). Gracias Noa por ser como la primera parte de mi vida, ya que como se suele decir siempre “los últimos serán los primeros”. Mateo 20:16